Las directoras de los programas especializados en Explotación Sexual Comercial Infantil y que Fundación Tierra de Esperanza tiene en las ciudades de Iquique, Antofagasta, Calama, Concepción, Temuco y Valdivia, analizaron los desafíos y prioridades en este ámbito. Hoy son cerca de 300 los niños, niñas y adolescentes que participan en los proyectos desplegados en las distintas regiones del país.

Cinthya Vásquez.

Cinthya Vásquez, directora del proyecto Cusca Risún, Iquique.

«Los principales desafíos para lograr un trabajo preventivo, son sensibilizar a la comunidad local en la detección oportuna de dinámicas de explotación sexual comercial en niños, niñas y adolescentes (NNA); desde la entrega de información, a instancias principalmente:  educativas, salud, judiciales, sociales, etc. La relevancia de poseer información y antecedentes propios de esta dinámica, permitirá que diversos agentes puedan detectar a tiempo alguna vulneración de derechos. Cabe señalar, que este trabajo se sensibilización continua con la red, también se enfoca en derribar algunos mitos relacionados con el concepto de explotación sexual comercial infantil, situándolo como una vulneración grave constitutiva de delitos, que involucra daños y traumas complejos en sus víctimas». 

«Son prioridad las acciones relacionadas con el trabajo en red; ya que  son instancias que permiten detectar a tiempo las vulneraciones de derechos. Un trabajo en red, se establece en un trabajo colaborativo, donde las instituciones permiten visualizar esta dinámica en todos sus escenarios, además, también se enmarca en la necesidad de instalar la temática como una problemática social, donde todos nos debemos hacer cargo para denunciar, detectar y prevenir». 

Hoy en el programa Cusca Risún, de Fundación Tierra de Esperanza, participan   50 NNA. Edad promedio: 15 a 16 años. Tipología más frecuente: Explotación sexual comercial (relaciones gananciales con adultos) . 

Ivannia Gávez, directora del proyecto Puerto Esperanza, Antofagasta.

Ivannia Gálvez.

«El mayor desafío tiene que ver la concientización de la población y desnormalización de esta dinámica, principalmente, cuando involucra a adolescentes. Es posible observar que a la fecha aún hay dificultades para visualizar a dicha población como víctimas, siendo estigmatizados/as al traspasarles  a ellas o ellos la responsabilidad de los hechos. Utilizando el supuesto consentimiento de la víctima para ello, invisibilizando de esta forma  la relación de poder y desigualdad entre víctima y victimario.  Por otro lado, un desafío es  que sea factible la persecución penal del delito. En mi experiencia, los casos que perseveran en sus procesos investigativos y llegan a juicio  no sobrepasan el 1%.  Lo anterior asociado a la dificultad de la/os jóvenes de reconocerse como víctimas y cooperar con el proceso»  

«Es prioridad continuar difundiendo, informando y concientizando a la población respecto del delito de ESCNNA y su dinámica, para de esta manera disminuir la estigmatización hacia estas/os jóvenes y favorecer la visualización como víctimas. Por otro lado, es de gran relevancia favorecer espacios de mayor comunicación y coordinación con el Ministerio Público, favoreciendo en lo posible instancias de análisis de casos, para poder aportar mayores antecedentes asociados a las dinámicas que subyacen a la ESCNNA. 

Hoy el programa Puerto Esperanza de Antofagasta atiene a 40 NNA. El promedio de edad son los  14-15 años. La tipología de ESCNNA más frecuente es la ESCNNA propiamente tal (esta relación establecida entre un adulto y una adolescente que tiene como base una vinculación ganancial y sexual, muchas veces normalizada en el contexto familiar)  y el sexting y/o  grooming. 

Diana González, directora del proyecto Inti Kaya, Calama.

«Uno de los desafíos es intensificar acciones en el trabajo formativo con los actores sociales que están en el circuito de la prevención de la ESCNNA. También la persecución, sanción de los responsables y la debida protección de los NNA. Por ello, es imprescindible intensificar el trabajo con el sector de salud, educación, justicia, etc; con el fin de que la ESCNNA no sea una problemática desconocida y poco comprendida».

«Es prioridad el desarrollo de acciones y/o intervenciones de prevención y sensibilización (formativas) con todos los actores sociales vinculados a los temas de infancia como protección, salud, educación, justicia, entre otros».

Hoy el programa Inti Kaya atiende en Calama a 33 NNA. El promedio de edad fluctúa entre los 10 a 17 años de edad y la tipología de explotación mas frecuente es el Grooming y Sexting.

Carolina Hidalgo, directora del proyecto Rukalaf Concepción.

Carolina Hidalgo.

«El PEE Rukalaf Concepción se inicia en Diciembre de 2019, coincidente con este periodo, cuando llevábamos tres meses de implementación, surge la crisis sanitaria, por lo tanto los desafíos están instalados en la prevención y denuncia de aquellos casos que están surgiendo a propósito del contexto. Otros desafíos visualizados en este contexto es el acompañamiento a los adolescentes en sus terapias y tratamientos que estaban en los planes de trabajo construidos con cada uno de ellos.  Lo anterior incluye el establecimiento de rutinas y relaciones personales con sus familias o sus pares, en el caso que se encuentren en residencias»

«A propósito de la mayor exposición a redes sociales, es prioridad que las acciones estén destinadas a la psicoeducación respecto a los factores de riesgo, autocuidado en salud y protección, mantener la alianza terapéutica, lo que implica mantenernos contactados por lo menos una vez a la  semana con cada uno de ellos, estando atentos a sus necesidades y las de sus familias. Permanentemente en las redes institucionales, se entrega el mensaje respecto a la detección de indicadores de ESCNNA para una derivación oportuna, evitando de esta forma la sobre intervención»

Hoy el programa Rukalaf Concepción atiende a 59 NNA, cuyo promedio de edad es de 16 años. El tipo de explotación más frecuente es aquella que consiste en el acoso o contacto a través de las redes sociales, donde existen plataformas y aplicaciones para mantener estos contactos. El intercambio la mayoría de las situaciones es por algún tipo de sustancias ilícita para consumo.

Karina Vargas, directora del proyecto Rukalaf Temuco.

Karina Vargas.

«Como desafío es que primeramente el fenómeno de la explotación sexual comercial en NNA, se visualice como una vulneración de derechos propiamente tal, desmitificando y descariturizando esta realidad, que está más cerca de lo que creemos, considero que allí puede estar la clave para la erradicación. Por tanto, nuestra tarea y desafío como proyecto de la línea de intervención  es educar, para que en cada rincón se conozca de este fenómeno y de sus manifestaciones que afectan a los niños, niñas y adolescentes, para así  generar conciencia de la vulneración y darles a los NNA el lugar de víctima».

«Es prioridad educar a las personas, a fin de que comprendan que la Explotación Sexual Comercial, normalmente existe una relación de poder jerárquicamente desigual, desequilibrada y violenta, siendo su característica fundamental el intercambio, siendo esta última la que hace la diferencia con otros delitos sexuales. Además considero que se debe hacer un análisis profundo a la legislatura, toda vez que la explotación sexual no está tipificada como delito y desde allí tenemos una deuda importante con las víctimas».

Hoy el programa Rukalaf Temuco, atiende a 62 NNA víctimas de ESCNNA. En cuanto a la modalidad más frecuente, este corresponde a la Modalidad internacional denominadas Relaciones sexuales a cambio de dinero, regalos, favores u otros.

Lorena Bachmann, directora del proyecto Rukalaf Valdivia.

Lorena Bachmann

«Primero señalar que el trabajo especializado en la atención de NNA víctimas de explotación sexual comercial infantil en cualquiera de sus modalidades, nos desafía constantemente en todos los aspectos, dado que sus expresiones y manifestaciones son particulares y las que deben también evaluarse en las condiciones socio ambientales en que se desarrollan, teniendo ponderación los factores propios del territorio en que se generan. Por lo que identificar, comprender e integrar aquello, es clave para trascender en  los procesos interventivos que buscan contribuir al proceso reparatorio e interrumpir la vulneración. Por otra parte, el trabajo de prevención y sensibilización es fundamental, siendo responsabilidad de todos los actores tanto públicos y privados que tiene relación con la protección a la infancia, como también de las redes de comunicación y la comunidad en general, desde el sentido de la responsabilidad social.
Finalmente, se continua observando como nudo critico,  la escasa visibilización del padrinazgo como una forma de explotación sexual, lo que ha requerido un esfuerzo constante de los especialistas en el área , de ponderar y enfatizar en  la evaluación del daño, y trauma complejo asociado a esta vulneración».

«Las prioridades se visualizan acciones en varias líneas y en distintos niveles, primeramente, desde el Estado como el principal co garante de la protección de derechos de la infancia, tanto en la entrega de orientaciones técnicas atingentes,  recursos, y mecanismos de  acompañamiento, asesoría y supervisión, procesos homólogos para las instituciones colaboradoras en este ámbito, siendo exhaustivos en el mantener profesionales con la expertiz técnica necesaria, y con los valores éticos  imprescindibles para el trabajo con niños, niñas y adolescentes. Así también, el continuar de forma transversal y regular en el tiempo con  el mensaje de prevención y sensibilización  a nivel familiar y comunitario, siendo el énfasis en el actual, el uso seguro y responsable de las redes sociales y nuevas  tecnologías, donde se visualiza se generan y llevan acabo distintas vulneraciones contra la infancia».

Hoy el programa Rukalaf Valdivia tiene 53 casos, siendo el rango etáreo de mayor frecuencia de ingreso, adolescentes de 16 años, presentándose una media de 13,8 años de edad.  En cuanto al tipo de explotación mas frecuente, dentro del periodo referido, identificamos un 62,26% de los casos ingresados bajo la modalidad de explotación sexual comercial infantil vía redes sociales, siendo en un 37,73% casos que se han evaluado en la línea de la explotación mas dura, considerando en este ámbito, la figura del padrinazgo y actividades sexuales remuneradas.